Mercerías
Últimamente no escribo mucho porque el trabajo me tiene absorbido por completo, pero como he parado un momentito y mi mujer esta contenta porque ha encontrado una mercería, aprovecho para comentar un poquito este asunto.
Mi madre dice que cada vez están cerrando todas las mercerías y es cierto, quedan pocas. Una de las mayores preocupaciones de mi mujer (como siempre debe tener alguna) es que quiere tener una mercería cerca. En San Roque la cosa también esta difícil y cada vez que quería algo tenia que irse a la Línea donde, al igual que en el resto de ciudades, las están cerrando.
En Nairobi aun existen mercerías. Incluso en los grandes centros comerciales, puedes encontrar mercerías. Las hay incluso que son auténticos kioscos de chucheria, pero no, son mercerías. La gente cose y aprovecha todo hasta el ultimo aliento de la prenda en cuestión. O quizás luego venga otro que lo termine por usar, pero eso ya es harina de otro costal.
Además ella quisiera que le comprara una maquina de coser. Antes de venir ya se lo advertí, aquí las maquinas son como las de mi abuela, y hasta de la misma marca, Singer, y además no son eléctricas, sino que hay que darles al pedal.
Recuerdo lo bien que lo pasaba, dándole al pedal de la maquina de coser en Bollullos, imaginándome que era el acelerador de un coche. O con mi primo, a ver quien era mas bruto y aceleraba mas. A bruto no se quien ganaba, pero a bestia siempre ganaba.....
Cuando llego aquí se desengañó por completo al enfrentarse a la realidad de las maquinas de coser, así que piensa en traerse la suya en la próxima ocasión. O sea, que si el viaje anterior fue dedicado a los instrumentos, el próximo me lo veo dedicado a la maquina de coser. Se admiten apuestas.
El otro día nos llevamos las grata sorpresa de encontrar una maquina eléctrica. también nos llevamos la decepción de su precio. Agarrense los cinturones que vienen curvas. Mas de 450 euros cuando la mas cara en el Corte Ingles esta en 200 euros aproximadamente.
Es decir, ya no valen mas apuestas, seguro que me traigo una desde España.
Un abrazo

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